Decía Mario Benedetti que en la vida hay que evitar tres figuras geométricas: “ Las mentes cuadradas, los círculos viciosos y los triángulos amorosos”. Benedetti siempre tan útil para cualquier ámbito vital, aunque de la última figura no estoy del todo seguro. Las figuras geométricas son esenciales para configurar las tácticas de muchos deportes: el triángulo mágico de los Spurs y el cuadrado del Dream Team. Ocupar el espacio es una misión para cualquier equipo.
El espacio que no ocupas en el mercado lo ocupa tu competencia y un espacio es más fácil de defender cuando estas en él. ¿Cómo se juegan los espacios en las relaciones y en el management? Las neuronas espejo nos fastidian muchos procesos de selección buscando personas miméticas a nosotros. Estas personas tendrán espacio hipotecado ya que el manager le comerá espacio. Este proceso casi por darwinismo organizacional conllevará que el mando intermedio coma el espacio al equipo. El ego, la ascendencia y el poder son valores relativos no absolutos, por tanto, hay que repartir el pastel!.
¿Cómo se pueden ocupar los espacios de forma adecuada en las relaciones y en el management? Para responder a esto, me viene a la cabeza el pasado mundial de Qatar donde la selección francesa jugaba en bloque medio-bajo con transiciones muy rápidas con un 4-2-4 disruptivo. A priori, podría parecer que Deschamps hubiera diseñado una estrategia defensiva nada más lejos de la realidad. Situó a sus jugadores atacantes en ¾ a fin de poder tener espacios libres para correr, donde tenían ventaja competitiva los Dembélé, Mbappé and co. Esto conllevo que ante grandes habilidades en los espacios ese teórico espacio defensivo de equipo rival era una vulnerabilidad para estos.
Un directivx que mucho abarca poco aprieta, pues la atención es un tesoro limitado y focalizado. Una posible falsa sensación de (des)=poder genera que esos espacios no puedan ser ocupados por miembroson focus de nuestros equipos de trabajo.
El arte de saber ocupar espacios es algo complejo de manejar ya que conlleva manejo de egos, roles, autoconocimiento y posiblemente más jazz que sinfonía. En el management actual, así como en las relaciones, el voyerismo que genera los directivxs que generar espacios para ser ocupados de forma intensa por sus equipos pueden provocar incomprensión o una falta sensación de descontrol ya que comparte el poder, mirada, decisiones con terceros. Vamos celosía organizacional en estado puro!
El riesgo de la ocupación de los espacios es como gobernaremos “el que dirán” de Lorca el resto de colegas directivxs. Ante esto estamos en una encrucijada entre éticas y estéticas, entre jam sessions y sinfonías, entre mini-yos o equipos diversos.
¿Y tú como llevas la ocupación de espacios?

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